(Elon Rabin no cree en la muerte)
Sinopsis
Lluvia de rayos, un caballo perdido en la madrugada.
La mujer de Elon Rabin ha desaparecido, nadie sabe hace cuánto tiempo. Aún ausente, ella pone en marcha en Elon un deseo de rencuentro, la necesidad de cercanía, la búsqueda de la reinvención de las distancias.
Una ciudad de televisores encendidos, anónimos transeúntes apresurados, ayudantes de hospital que lijan las uñas. Ciudad-textura, llena de gente, a veces amable y generosa, algunas veces, furiosa y pretenciosa.
Largos días en la vida de Elon Rabin. Va de un hospital a otro con la esperanza de recibir alguna noticia sobre su esposa.
Encuentros, esperas, frustraciones. Pasan los días, se desvanecen. Tiempo prolongado, a veces rápido.
Elon frecuenta edificios abandonados, vista privilegiada para observar los rayos que caen sobre la ciudad. Estos rayos son “la confirmación de la existencia de Dios”, dice Elon a su hermana-madre. Esta es la historia de un hombre que contempla y participa en el mundo con una mirada peculiar. La poesía de sus palabras, la locura de sus silencios.
Tú, allí, en medio de todo esto. Cruzando calles, visitando, escuchando historias. Realismo mágico no literario, maravillosas historias de la siguiente esquina.
Y el mundo se reinventa. Tú lo vuelves a ver. Elon sonríe.
Declaración del director:
Conocí a Elon Rabin hace pocos años en un centro psiquiátrico en la ciudad de Belo Horizonte. Fue actor de mi primer cortometraje, incluso en tiempos de la universidad. En un intervalo de rodaje, entre un cigarrillo y otro, Elon me dice que no cree en la muerte. ¿Cómo no creer en la muerte?. Esa frase hizo eco y sigue siendo un misterio, pero también una afirmación que está cargada de potencia de vida.
Elon y su manera de lidiar con la desaparición de su esposa es la imagen especular de varios anónimos de los grandes centros urbanos, aquellos que vagan en su soledad diaria en busca de fe y esperanza, reinventando para si mismos lo sagrado.
Buscamos con Elon Rabin, un cine contemplativo. Y ¿por qué no decir? espiritual, donde la fuerza está en la intensidad de cada plano. En esta narrativa, el papel del espectador será activo. Es una invitación a ponerse en contacto con una experiencia que va más allá de lo físico.
Ricardo Alves Jr.
Director
Nacido en Belo Horizonte, se graduó en Dirección Cinematográfica en la Universidad del Cine. Sus películas Material Bruto, Convite para Jantar com o Camarada Stalin y Permanências, compitieron en festivales como: Semaine de la Critique del Festival de Cannes, Oberhausen, Rotterdam, Karlovy Vary, Paris Cinema, Torino, IndieLisboa, además de haber sido exhibidos en importantes museos, como el Centre Pompidou y Reina Sofia, dentro de la programación de los Rencontres Internationales París/Berlín/Madrid.
Sinopsis
En un crucero que recorre el sur de la Argentina, Chico Ventana – un empleado de limpieza del barco – descubre una puerta que conduce misteriosamente a un departamento en Montevideo. En el departamento vive Elsa, una muchacha solitaria. Chico Ventana cruza a verla con frecuencia, escapándose del trabajo. Ella se conmueve por las súbitas apariciones del limpiador de ventanas, que termina abandonando sus tareas en el barco y mudándose con ella.
Mientras tanto en el crucero se lleva a cabo un operativo de espionaje. Un grupo de matones (infiltrados en el barco como cocineros) intenta seguirle el rastro a un traficante de chinos. Junto a ellos trabaja la escandalosa agente Aliaga. Pero el traficante parece haber desaparecido y los matones poco a poco van perdiendo la paciencia. El barco se convierte en una fábrica de sospechosos mortales, en una selva. Entre los sospechosos se cuenta – por ejemplo – a Chico Ventana, que cumple con un castigo por haber descuidado su trabajo.
Es entonces que la agente Aliaga queda fascinada por Chico Ventana y sus movimientos maquínicos y literalmente se le atraviesa en el camino. A diferencia de Elsa, Aliaga es dominante y hermosa. Chico Ventana ya no regresa al departamento: se interna con Aliaga en los espacios subterráneos del barco, mientras el traficante reaparece entrando y saliendo libremente por otra puerta que conduce a China.
Declaración del director:
Como uruguayo que vive en Argentina vuelvo a mi país con frecuencia, casi siempre en barco. Es un pasaje entre dos posibilidades de mundo que mantengo paralelamente; las cosas que la gente sabe de mí en Buenos Aires no las sabe en Montevideo y viceversa. Esto me da un sentimiento de libertad, y a veces de poder, el de no pertenecer a ningún lado. El barco funciona como un intervalo entre estos mundos posibles: la frontera de dos lugares que no se tocan; pero también la frontera de infinitos lugares que podrían tocarse. Una zona indeterminada, fantástica. De repente había descubierto que el barco era en realidad un dispositivo que potenciaba los encuentros arbitrarios, con unas puertas secretas que llevan a distintos países. Lo imprevisible de estos encuentros hace que, eventualmente, la intimidad de dos desconocidos que se cruzan pueda quedar expuesta y brotar descontroladamente.
Alex Piperno
Director
Nace en Montevideo, Uruguay, en 1985. Es egresado de la Universidad del Cine de Buenos Aires. Participó del 6º Talent Campus Buenos Aires y del 10° Berlinale Talent Campus. Dirigió los cortometrajes De tres cuerpos (2009) y La inviolabilidad del domicilio se basa en el hombre que aparece empuñando un hacha en la puerta de su casa (2011, 50° Semaine de la Critique). Chico ventana también quisiera tener un submarino participó del XII Taller Colón de Análisis de proyectos cinematográficos.