
Un paisaje de figuras, figuras en un paisaje
Bernhard Sallmann
¿Puede un paisaje transformarse en una persona? Para el documentalista Bernhard Sallmann
parece que esto es tan posible como su reverso: que las personas se conviertan en paisajes. Quizás
allí esté alojada la explicación de por qué la prensa alemana lo llamó “el Tarkovski de los paisajes
cinematográficos”. Esto mismo habla también de la vitalidad de las imágenes que filma, de su fuerza
expresiva.
Pese a haber nacido en la localidad austríaca de Linz en 1967, Bernhard Sallmann vive y trabaja en
Berlín desde 1988. Allí asistió a la Escuela Superior de Cine y Televisión de Potsdam-Babelsberg y
desde entonces se dedicó a realizar ensayos poéticos en cine y video en los cuales, de una manera u
otra, el paisaje se vuelve protagonista. Pero la suya no es una actitud de conquista o militancia sobre
el medio: Sallmann prefiere la perspectiva en espera. No sale a capturar imágenes sino que son las
imágenes las que capturan su cámara, a veces estática. Más que interpretar, construye un clima. Así
es que podría decirse que sus películas son paseos por lugares, y quizás esa definición sugiera la
idea clave: deriva. Más que trabajar en un medio, se desliza o desplaza entre varios, y él mismo suele
definirse como alguien que se desplaza, que “trabaja con los medios”.
Si bien los trabajos de la retrospectiva en la cual será homenajeado en esta edición del BAFICI son
diversos, en su última película, Dreams of Lusatia (2009), asiste a la paradójica transformación del
paisaje en una región industrial de la frontera alemana con Polonia y la República Checa. Ésa es una
zona que Sallmann explora hace años y que ha sido devastada; tanto los paisajes como las figuras
en ellos, mimetizadas como en una continuidad, y la cámara como el instrumento que potencia esa
fusión. En un cine homogéneo como el contemporáneo, las películas de Sallmann hacen pensar que
la disonancia del arte aún tiene un lugar que ocupar.
El Papel del testigo
Jean-Pierre Rehm
Sabemos (¿lo sabemos?) que, recientemente, las fronteras del género documental han sido
modificadas. Al debilitar sus líneas y borrar sus límites, el Festival Internacional de Documental
de Marsella (FID) ha permitido al género volverse más poroso. ¿Por qué? ¿Por un capricho infantil?
¿Por el placer de la confusión, por el bien de la confusión? Por supuesto que no. Por el contrario,
es más bien por fidelidad a la realidad ante la cual el documental se siente intimidado. Por el bien
de la justicia también: para hacer un lugar a las heterogeneidades, a lo diferente; por la riqueza
de la multiplicidad y por la inteligencia del descubrimiento. Éste es el trabajo del cine documental:
inventar para cada situación la mejor traducción cinematográfica de un lenguaje y una realidad hasta
entonces inimaginables. Esto demanda nada menos que un arte: el arte del testimonio. Y este arte
debe servirse de todos los recursos a su disposición. Si estos recursos llegan desde el cine - desde
sus técnicas y su historia -, o desde las otras artes, las ciencias o la política, poco importa; lo único
que importa es la exactitud y pertinencia de la traducción. Multiplicar estas traducciones con el fin
de aumentar nuestra afinidad con las cosas de este mundo, semejante proyecto, se entiende, es un
trabajo inconcluso, y, por tanto, abierto y alentador.
Cómo encontrar un comienzo
Peter Liechti
En esta conferencia, Peter Liechti hablará principalmente de su úlitmo film The sound of insects –
Record of a mummy. A propósito del mismo, el realizador ha declarado:
The sound of insects – Record of a mummy no es tanto una adaptación literaria como un acercamiento
cinematográfico a un texto ficcional.
El monólogo dramático de X no está dirigido a nadie en particular. No es descriptivo ni retrospectivo,
sino que trata sobre el momento. No hay autocompasión, lamento, ni sentimentalismo. Por el
contrario, una subliminal autoironía emerge eventualmente. El texto es discreto; no sugiere ninguna
moral y se abstiene de hacer juicios de valor, lo que lo vuelve más impactante y sincero.
En X, la falta de origen e historia, su anonimato, es análogo a la alienación general de la humanidad
en un mundo globalizado; la forma en que las insignificantes “características” de su personalidad
se vuelven intercambiables, se corresponde con la actitud hacia la vida dentro de una sociedad
materialista. Sólo se vuelve un individuo vital, tangible – incluso para sí mismo – por su extraordinaria
capacidad de sufrimiento y el monstruoso masoquismo de su acto. “El suicidio por inanición es una
forma extremadamente íntima de morir, escribió X en su diario, porque uno sólo está preocupado por
sí mismo durante un largo tiempo”.
En ultima instancia, la forma de morir del hombre sin nombre, también constituye la forma más
radical de renunciación: un retiro total frente al bullicio y ajetreo de una sociedad orientada al logro,
un rechazo absoluto al consumo y a formar parte de lo precipitado de esta vida.
La crítica subyacente al actual materialismo es palpable. Shimada exige claramente que cada uno
tome una posición frente al potencial único de la vida. La ausencia de cualquier comentario por parte
del autor no ofrece consuelo o reconciliación alguna, sino que le deja al espectador las respuestas a
tan inquietantes preguntas.
Ahí está la profunda provocación de esta historia para mí; ella despierta no sólo compasión sino, sobre
todo, la necesidad de objetar – sin moralismos – y de afirmar el valor de la propia individualidad.
Peter Liechti
Duplas famosas
Carmen Guarini y Marcelo Céspedes
El cine documental ha tenido sus duplas famosas. Quizás una de las mas emblemáticas en nuestro
país ha sido la de O. Getino- y P. Solanas y su paradigmático e importante film La hora de los hornos.
A nivel internacional existen algunas otras parejas imposibles de obviar como la de los hermanos
Maysles quienes co-realizaron importantes films como Grey Gardens o la formada por Joris Ivens y
Marceline Loridan quienes realizaron el monumental documental de 12 horas Como Yukong desplazó
a las montañas. Todas obras que hoy integran el panteón de la historia del cine.
En años mas recientes podemos mencionar parejas mas circunstanciales pero no menos importantes
desde el punto de vista político y cinematográfico como la integrada por los cineastas Eyal Sivan
(israelí) y Michel Khleifi (palestino) quienes se juntaron para realizar el film de cuatro horas y media
de duración Ruta 181 proponiendo una mirada inédita sobre el conflicto palestino-israelí a través de
un viaje de 2 meses que realizaron en el verano de 2002 recorriendo juntos Palestina-Israel de norte
a sur siguiendo la frontera imaginaria de la Resolución 181 adoptada por las Naciones Unidas el 29 de
noviembre de 1947, que preveía la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.
¿De qué nos hablan estas experiencias? De colaboraciones, de confrontaciones, de tensiones
creativas que, en casi todos los casos, han dado como resultado la construcción de importantes obras
cinematográficas. La experiencia de un trabajo a cuatro manos es, en el cine, un verdadero desafío.
Y, como tal, supone mayores riesgos que los que se abordan trabajando en forma individual. ¿Cuáles
son esos riesgos? ¿Qué problemas se transitan? ¿Qué ventajas otorga? Cuestiones que suscitan sin
duda un interesante debate.
Las parejas en el cine documental
Raúl Beceyro
En el cine siempre ha habido parejas. Entre muchísimas otras: Dziga Vertov y Elisaveta Svilova,
Alfred Hitchcock y Alma Reville, Orson Welles y Rita Hayworth. En estos casos se trata de director y
montajista, director y asistente de dirección, director y actriz. El caso de Svilova es seguramente el
más interesante, en primer lugar porque estamos en el campo del cine documental, y entonces más
cerca de las cuestiones que se plantearán aquí. Svilova no solamente era montajista, sino también
realizadora, y en las malas épocas, cuando Vertov era criticado por formalista, y no tenía trabajo, ella
realizaba películas.
Pero el documental moderno plantea “parejas” de otra manera. Siguen existiendo las parejas de antes:
D.A.Pennebaker y Chris Hegedus, Raymond Depardon y Claudine Nougaret. Fotógrafo y sonidista en
los dos casos, pero en el de Pennebaker/Hegedus siendo también co-realizadores. También está
la dupla fotógrafo/sonidista en el caso de los Hermanos Maysles (Albert y David), quienes también
figuran como co-realizadores. La cuestión se complica cuando la, en principio, montajista Charlotte
Zwerin figura también como co-realizadora de algunos films de los hermanos Maysles.
Estos elementos me parece que plantean dos cosas. En primer lugar el funcionamiento de los equipos
de filmación en el documental. El director, junto a un fotógrafo (obviamente también cameraman) y
a un sonidista constituyen el núcleo de todo equipo de filmación documental. (“Atrás” pueden estar
productor y ayudantes, pero ellos van al frente.). A veces el director es fotógrafo y entonces solo lo
acompaña el sonidista, como el caso de Pennebaker/Hegedus, o a veces es sonidista, y entonces lo
acompaña el fotógrafo, como sucedió con algunos films de Frederick Wiseman. A veces el director
es también el fotógrafo y el sonidista, y entonces, como sucedió con algunos films de Depardon, no
lo acompaña nadie.
La segunda cuestión es, más allá del equipo, los problemas que se plantean en la filmación de un
documental Es sabido que la etapa de la filmación de cualquier película es algo difícil de pensar (y
también de enseñar). La filmación de un documental es más difícil que ninguna.
El arte del montaje
Bettina Böhler
La conferencia se desarrollará en torno a dos ejemplos de mi trabajo como montajista: Sehnsucht
(Deseo, Valeska Grisebach, 2006) y Jerichow (Christian Petzold, 2008).
Ambas películas narran la historia de un triángulo amoroso y ambas suceden en Alemania del Este;
sin embargo, son estructural y formalmente muy diferentes.
Sehnsucht fue filmada con actores aficionados y, en lugar de tener un guión escrito, fue desarrollada
a lo largo de un extenso periodo de ensayos. Había mucho material que necesitaba ser examinado
de cerca para trabajar la estructura narrativa y encontrar, en la mejor actuación, un impacto
emocional.
Por el otro lado, Jerichow, tenía un guión literario y técnico precisos, los actores eran reconocidos
profesionales. El objetivo era elaborar el suspenso a partir de los materiales y satisfacer las exigencias
del género.
La imagen en el documental: un aperitivo
Thomas Mauch
En mi opinión, no hay por un lado películas documentales y por el otro películas de ficción, sino
sólo películas. Por supuesto, la gente tiene que poder comunicarse y, por tanto, acordar términos
comunes. Así que: hay documentales y hay películas de ficción.
Mi viejo amigo, el director Werner Herzog, tiene el hábito de preparar meticulosamente sus films de
ficción. Pero luego, observa con mucha atención lo que pasa cuando el actor aparece en el set. El
resultado: está filmando un documental. Naturalmente, puede correr ese riesgo porque los actores
ya han leído el guión y el clima ya está dado. Esto, por lo general, genera algunas confusiones entre
los actores profesionales, pero aquellos que no lo son quedan encantados.
Hace un tiempo, vi la última película de Herzog, Bad Lieutenant, con Nicolas Cage. Muy bien hecha.
Cada corte estaba perfectamente elegido; cada línea de acción tenía su lógica continuación. Es decir:
no era una típica película de Herzog. Entonces me gustaría saber quién hizo la película. Todavía no lo
descubrí, pero soy todo un detective…
Por otro lado, también hay documentales que están cuidadosamente orquestados hasta en sus
últimos detalles. Por supuesto que, en ese caso, se supone que nadie debe notarlo. ¿Un mundo al
revés? No, sólo un intento de escapar de la prisión de los conceptos previos.
Así que: ¡a dejar a los directores divertirse y diviértanse ustedes también! Al menos, dense una
oportunidad y averigüen hasta dónde llegan sus habilidades. Cometan muchos errores, o no aprenderán
absolutamente nada. Hagan algo bien por accidente – y acepten el aplauso con elegancia. Dicho sea
de paso: nunca sean más inteligentes en las entrevistas que en sus películas – sean antipáticos.
No absuelvan a los espectadores de pensar por sí mismos. Tiéndanles trampas; no festejen mucho
cuando caigan, pero no se molesten cuando no lo hagan. Observen constantemente. Día y noche.
Películas de ficción o documentales. Mientras trabajen y mientras descansen (especialmente cuando
descansen). Estén preparados para trabajar 24 horas por día. Incluso cuando duerman.
Les deseo para toda la vida mucho trabajo, mucha diversión y un poco de felicidad. Gracias.
Presentación Berlinale Talent Campus 2010
Matthijs Wouter Knol
El Director de Programación del Berlinale Talent Campus, expondrá todos los detalles acerca del
funcionamiento del Campus en el Festival de Berlin y presentará la próxima edición del mismo.
El Berlinale Talent Campus es un encuentro internacional de los más talentosos y prominentes
cineastas. El programa de seis días está diseñado para jóvenes directores, productores, guionistas,
directores de fotografía, escenógrafos, sonidistas, montajistas, artistas visuales y críticos y periodistas
cinematográficos de todo el mundo. El Campus es un evento anual que se lleva a cabo paralelamente
al Festival Internacional de Cine de Berlin. El Campus y sus participantes se benefician enormemente
de su proximidad al centro del festival y al European Film Market (EFM). Los 350 jóvenes estudiantes
y graduados de escuelas de cine y/o profesionales del cine, son invitados a aprender de los mejores
expertos a través de conferencias, seminarios y talleres, y tienen la oportunidad de crear redes
internacionales. Algunos de los expertos que participaron del Campus son: Sandrine Bonnaire, Park
Chan-wook, Frances McDormand, Stephen Frears, Andrzej Wajda, Dennis Hopper, Jia Zhangke, Mike
Leigh, Charlotte Rampling, Julie Delpy, Walter Salles, Shah Rukh Khan, Ridley Scott, Raoul Peck,
Gustavo Santaolalla y Wim Wenders.
Fondos de ayuda, talleres y mercados para
proyectos
de cine latinoamericano.
Vincenzo Bugno, Marcelo Céspedes,
Ilse Hughan,
Marten Rabarts, JeanPierre Rehm,
Franz Rodenkirchen, Alesia Weston.
Ya como parte de la tradición del Talent Campus Buenos Aires, cada año, aprovechamos la presencia de
representantes de diferentes fondos de ayuda, laboratorios, mercados y encuentros de coproducción
para pensar, edición tras edición, los modos posibles de llevar adelante un proyecto de largometraje
en Latinoamérica.
Si cada año nos volvemos a interrogar acerca de estas mismas cuestiones, no es sólo porque los
participantes del TCBA se renuevan, sino también porque las vías de ayuda y las formas posibles de
producción y financiación de un film son dinámicas. Aparecen no sólo nuevos países en el mapa de
la producción cinematográfica sino que también surgen nuevos modos de pensar y, por tanto, de
producir cine, y éstos parecen estar acompañados por la trasformación en algunos Fondos (como
Hubert Bals Fund en su línea de producción digital, por ejemplo) y por la aparición de nuevos espacios
(como Torino Film Lab, que cuenta con apenas dos ediciones). A su vez, resulta más que interesante
pensar en cuál es la posible injerencia que la acción de estas instituciones puede llegar a tener en el
tipo de realizaciones que se llevan a cabo en nuestros países.
Cabe destacar que la mayor parte de las películas latinoamericanas, de corte autoral, que han
recorrido el mundo en los últimos años y que lo hacen en la actualidad, han contado con el apoyo de
alguna o algunas de estas instituciones. Dado el rol fundamental que han tenido dichas instituciones,
gran parte de la comunidad de realizadores de la región saben bien acerca de su existencia y muchos
estudiantes de cine, probablemente, estén ya interesados en conocer todos los detalles posibles
sobre las mismas.
Cada fondo de ayuda, fundación, laboratorio, encuentro o mercado de coproducción establece sus
propios criterios para su funcionamiento y, a su vez, pone de manifiesto un modo de entender al
cine de la región, sus problemáticas, sus formas de producción y sus expresiones estéticas. Son,
justamente, esos criterios los que podremos comparar y discutir en este intercambio con Bianca
Taal, de Binger Lab (Holanda), Marcelo Céspedes , de DocBsAs y Forum Prod Doc (Argentina), Jean-
Pierre Rehm, de FIDLab (Francia), Ilse Hughan, de Fundación TyPA (Argentina), Franz Rodenkirchen,
de Torino Film Lab (Italia), Alesia Weston, de Sundance Lab y NHK Award (EEUU), y Vincenzo Bugno,
de World Cinema Fund (Alemania).
Violeta Bava
Codirectora del Buenos Aires Lab (BAL)
BAFICI





